terça-feira, 12 de agosto de 2014

Brasil acapara atletismo iberoamericano

En la jornada de cierre un 200 varonil bien cerrado. Jorge Vides (BRA-20.42) y Bernardo Navas (COL-20.43). Cruz R. Palacios (HON-23.60) llegó tercero. Foto: Marcelo Machado
SAO PAULO— Nada más justo que el atletismo brasileño pasara a encabezar este deporte en el ámbito de Iberoamérica, convertido en su principal animador desde los años 90 hasta hoy, relevando a Cuba y España, principales fundadores en 1983 y distanciados en los últimos tiempos, por motivos diferentes, económicos en el primer caso y muchos compromisos del lado europeo en el segundo.
De la Antilla Mayor solo concurrieron dos atletas en desarrollo, mientras de la península ibérica colocaron algunas bazas entre dos docenas de atletas de segundo nivel. Así, Brasil, de tradicional fuerza y país sede, dominó en la XVI edición efectuada en el estadio Ícaro de Castro Mello, de Ibirapuera, en esta populosa ciudad.
Tampoco afrontaron oposición para adueñarse del primer lugar histórico en cantidad de medallas de oro, sobrepasando las 161 de Cuba, que acá se fue en blanco. Antes de la presente edición, ya los brasileños disfrutaban del tope en total de medallas, avalados por ocho campeonatos ganados y sedes en Manaos 1990 y Río de Janeiro 2000. Precisamente Río organizará el venidero de 2016, en calidad de ensayo olímpico.
Si hablamos de nivel cualitativo, destacan el quinteto de enmiendas a la relación de récords de los campeonatos, aunque también se estamparon primacías sudamericanas y nacionales de países a cuyos estándares les vienen de perilla estas confrontaciones. Participaron más de 300 atletas de 24 de los 29 países de América, Europa y África conceptuados en el área iberoamericana.
El colombiano Rafith Rodríguez se disparó en las dos vueltas al óvalo y detrás intentó colgarse el combativo cubano Jorge F. Liranzo, pero no soportó el ritmo ganador de 1:44.77 (récord para la lid) y la osadía le costó el podio en la recta final, encajando una cuarta posición (1.47.35). Esta en su mejor temporada, pero no ha corrido más de 1:46.21 y el salto se le tornó demasiado grande. Las de plata y bronce para Thiago Andre (BRA-1.45.99) y Lucirio Garrido (VEN- 1.46.60).
“Me lancé porque mi meta es siempre ganar, sin importar rivales superiores. Ha convenido probarme por primera vez con gente de 1:44; mi meta inmediata es situarme en 1:45, nunca voy a dejar de luchar y lo intentaré de nuevo en una próxima prueba en Belem”.
Así se expresó Liranzo, cuando también atribuía a falta de fuerza lo que había sido inadecuada planificación, criterio en el que coincidimos con su preparador Frank Ayala, complacido por la entrega, pero consciente de la corrección táctica imprescindible.
Para el joven Alain Sotolongo, el otro competidor cubano, su problema principal radicó en la poca velocidad y concluyó octavo en longitud (7.24).
Parece que deudas de entrenamiento al lastimarse después de un 7.86 en junio, le pasan factura en el retorno, aunque con 22 años tiene mucho por delante y también piensa ahora en Belem para llegar a los 8 metros, su objetivo inmediato confesado.
El mexicano Luis Rivera pegó un inicial 8.24 y en el segundo intento una molestia le aconsejó retirarse sin peligrar su triunfo, pues el local Mauro V. da Silva, dos veces titular mundial bajo techo, no estuvo bien y aceptó un sexto puesto con 7.56. Completaron el podio su compatriota Higor Silva (8.00) y Luis F. Méliz (ESP-7.76).
El quinto y último primado corrió a cargo del relevo corto femenino de Brasil, cuyo 42.92 dejó tendido el 43.66 cubano fijado en Huelva 2004. Los otros fueron el 48.65 del uruguayo Andrés Silva en 400 con vallas (anterior 48.96 del local Eronilde Nunes de Araújo en Lisboa 1998); el 11.13 de Ana C. Lemos en el hectómetro para damas (11.26 de Liliana Allen corriendo por México también en 1998); y el sólido 43.10.95 de la española Julia Takacs en los 10 000 metros de marcha deportiva.

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